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Mintz, Frank
Durruti de Abel PAZ
Artículo puesto en línea el 10 de diciembre de 2003
última modificación el 26 de abril de 2015
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Barcelona, Bruguera, 1978, 603 pp.

( ya publicado en francés : Durruti, le peuple en armes, París: Tête de Feuille,1972, 551 pp.)

Esta biografía del anarquista españo1 más conocido relata al mismo tiempo el clima revolucionario de España y la evolución del movimiento anarquista de 1917 a 1936.

Militando en un clima prerrevolucionario, Durruti y varios compañeros más que realizaron tantas hazañas como é1 y llegaron también a ser muy famosos como García Oliver, futuro ministro de Justicia ¡!, Jover responsable de una división, Ascaso muerto luchando contra el golpe militar en 1936 en Barcelona, etc., crearon un grupo clandestino que se dedicó a fomentar, ayudar e impulsar la combatividad de los trabajadores haciendo alijo de armas, asesinando verdugos del proletariado (pistoleros, el cardenal de Zaragoza Soldevila), atracos para financiar las huelgas, las ediciones libertarias en los bancos de España (Francia y Bélgica), de América Latina (de Buenos Aires a México). Una vida de ajetreo digna de una película : Durruti indultado por un tribunal porque los testigos no le reconocen (después de ciertas presiones). Expulsado de Francia a Bélgica por la policía francesa que le hace pasar clandestinamente la frontera, preparación del contraataque al futuro golpe militar en Barcelona y discusión en pie de igualidad con las autoridades republicanas ... Abel Paz nos restituye la savia, los detalles y el conjunto de la epopeya colectiva de Durruti y sus compañeros.

Pero la más importante del libro demuestra que Durruti no cedió a la de-formación fácil de tomarse por la Plana Mayor de la revolución, el representante de la conciencia revolucionaria como lo hacían los comunistas del P.C. que eran unos pocos y poco podían hacer, o parte de los del futuro POUM, a la sazón el BOC (Bloque Obrero y Campesino), con Nin y Maurin que no hacían mucho más que los del PC.

Durruti escribió poco pero 1o suficiente para no dejar dudas acerca de su pensamiento. En 1931, al proclamarse la república, afirmaba en un mitin público :

"En calidad de anarquista, nosotros declaramos que nuestras actividades no han estado ni estarán subordinadas a la línea política de ningún Gobierno, de ningún partido político ni del Estado. Los anarquistas y los sindicalistas de la CNT , unidos a todos los revolucionarios, hemos de darnos por misión obligar, bajo la presión de la calle, a que los hombres que forman el Gobierno provisional cumplan lo que han prometido" (Solidaridad Obrera, 21-4-1931, citado p.171).

Y también en 1932 decía públicamente :

"La teoría de los jefes de la FAI y de los ladrones anarquistas, la desvanece vuestra presencia en este mitin. Los verdaderos ladrones no se levantan a las seis de la mañana, ni sus mujeres tienen que arrastrarse por los suelos, sacando la mierda de los ricos para sacar adelante su casa, como hacen nuestras compañeras cuando la burguesía nos deporta, nos encarcela, o nos obliga a ocultarnos" (Tierra y Libertad 23-9-1932, p.238).

Después de la intentona de implantación del comunismo libertario de enero de 1933 escribía :

"Mienten aquellos que dicen que nosotros pensábamos con un golpe de audacia apoderarnos del poder e imponer nuestra dictadura. Nuestra conciencia revolucionaria repudia ese fin. Nosotros queremos una revolución para el pueblo y por el pueblo, porque fuera de sea perspectiva no hay liberación proletaria posible (...). En nuestra acción no hay blanquismo ni trotskismo, sino una clara idea de que la marcha es larga y hay que hacerla moviéndose, andando (...)" (La Voz Confederal, p.248).

Preciso es puntualizar que la preparación del movimiento era bastante caótica, y que obedecía a la gimnasia revolucionaria inspirada en Malatesta y Makno, pero sin alianzas con otras fuerzas, error que repetirán el PSOE y la UGT en Asturias y limitándose a dicha provincia en un chalaneo disparatado, en 1934.

Y Durruti cumplirá, plasmará magníficamente sus aspiraciones durante la guerra haciendo la guerra y la revolución con su columna en Aragón. Las primeras semanas de la guerra y las vacilaciones de los propios anarquistas ante la necesidad de lanzar campañas en Marruecos y Portugal para socavar las bases de Franco asicomo incautarse del oro del banco de España para comprar armas y maquinaria para producirlas están muy bien descritas.

El único reproche será que el autor dedica un falso afán por encuestar sobre la muerte de Durruti. Ya sabían unos cuantos -y ahora ciertos testimonios en España lo confirman- que Durruti murió en su coche matado accidentalmente por el arma de un compañero suyo (Manzana) que además se quiso suicidar en el acto. Fue García Oliver quien inventó la versión de que una bala franquista le había matado para estimular la moral de 1os combatientes (bluf autoritario típico ). Ahora bien como la herida de Durruti es a quemarropa, los franquistas y los comunistas -hasta Broué, el historiador troskista- no tienen dificultad para afirmar que fue un ajuste de cuentas ¡!

El libro de Abel Paz ha tenido dos aventuras interesantes. La primera es que el proyecto ya conocido de Paz inspiró al escritor anarquizante alemán Hans Magnus Enzensberger un libro muy bello El breve verano de la anarquía : la vida y la muerte de Buenaventura Durruti que es un conjunto muy inteligentemente ordenado de testimonios sobre Durruti, con opiniones como la conclusión : una comparación entre anarquitas de hoy y viejos anarquistas españoles emigrados : No están hartos, no son neuróticos, no necesitan drogas. No se quejan. No lamentan nada. Sus derrotas no 1es han enseñado el mal. Saben que cometieron faltas, pero no borran nada. Aquellos hombres viejos y revolucionarios son más fuertes que todo lo que les sucedió (aunque exagerado no deja de ser válido para no pocos militantes).

La segunda es que el libro de Paz fue resumido, con las citas de Durruti enteramente traducidas (del francés ¡!), sin autorización del autor y publicado por otro en España ¡! (Julio C. Acerete Durruti Barcelona, Bruguera, 1975, 255 p.) Y fue un éxito de ventas, destacando un problema del libro de Abel Paz : algunas variantes de la edición francesa que desaparecen en castellano, como esta cita de Durruti, hacia 1923 :

"En mi opinión, los cargos importan pocos. Lo importante para mí es la base, a fin de poder obligar a las de arriba, desde ella, a que respeten sus compromisos, impidiéndoles así, en la medida de lo posible, que se burocraticen" (p.36, de Acerete; p. 35 en francés).

(Cienfuegos Press, N°2, 197 )

Frank MINTZ


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