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BARRET, Daniel. "Génova 2001..." - Documento #3: Comunicado de prensa de la Federazione Anarchica Italiana
Artículo puesto en línea el 26 de febrero de 2008
última modificación el 22 de julio de 2018
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Volver a la segunda parte

El carácter violento, destructivo, predatorio del G8 se manifiesta cotidianamente en la vida de la mayor parte de los habitantes del planeta. En el nombre de las ganancias para pocos, millones de hombres, mujeres, niños, ancianos son forzados a llevar una vida sin dignidad y libertad, una existencia en la que salud, educación, acceso a recursos fundamentales como el agua son derechos constantemente negados. La globalización de la economía en el fondo no es otra cosa más que la globalización del mercado, un mercado omnívoro, sin otra moral que la de la ganancia, sin más limites que la propia capacidad de extenderse. En fin: lo que en un tiempo se llamaba libertad y derechos hoy no son más que mercancías accesibles sólo a pocos, poquísimos, que pueden permitírselas.

Este es un mundo intolerable que induce siempre a más grandes multitudes a la protesta y a la revuelta; una protesta y una revuelta ahora ya global que atraviesa el planeta, expresándose con un gran valor simbólico en ocasión de los periódicos encuentros de los distintos organismos internacionales.

También en Génova se dio cita un movimiento vivaz, complejo, plural, determinado a proyectar un haz de luz sobre las políticas de destrucción y muerte del G8.

El gobierno de centro-derecha que preside Berlusconi ha acogido la protesta con inusitada violencia, una violencia que finalmente desembocó en el asesinato de un joven de veintitres años. Después de 24 años, de aquel lejano 12 de mayo de 1977, cuando bajo el plomo de la policía cae en Roma Giorgiana Massi, las calles de Italia fueron cubiertas de la sangre de un joven. Y de tantos otros: golpeados, gaseados por policías decididos a ahogar con la fuerza de las armas la creciente marea de protesta, una protesta amplia, tan amplia como para convocar en Génova trescientas mil personas, que llegaron a la ciudad de la Linterna a pesar del terrorismo psicológico, las fronteras bloqueadas, las estaciones cerradas, las carreteras controladas en forma escalonada.

Las trágicas jornadas de Génova se desarrollaron según un libreto que los medios de comunicación, servicios secretos, Ministerio del Interior estaban preparando desde hacia meses. Un libreto que preveía la criminalización de los manifestantes, y las razones de éstos debían a cualquier precio ocultarse, transformándolas simplemente en una cuestión de orden público. Los malos de turno, obsesivamente individualizados en las filas del movimiento anarquista, primero señalados como una minoría, fueron progresivamente identificados con todo el movimiento antiglobalizador, definido como cómplice y sostenedor de la violencia. Culminación de esta estrategia fue la fragmentación y dispersión de la pacífica e imponente manifestación del sábado 21, la feroz paliza en la escuela que hospedaba algunos manifestantes, la devastación del centro de prensa de Independent Media Center.

Para el G8, y para el gobierno italiano de manera particular, es necesario despotenciar el empuje transformador del movimiento.

Lamentablemente, la obsesiva atención a los elementos mediáticamente espectaculares de la protesta, que señala de manera vistosa los más variados grupos, de los monos blancos al Bloque Negro, más atentos a las estrategias callejeras que a la difusión de las razones de la lucha y a su radicación social, ha terminado poniendo en segundo plano las tensiones ideales y proyectuales de la presencia en la calle. Rechazamos la campaña de criminalización del Bloque Negro; campaña que va de acuerdo a los medios de comunicación, desde Il Manifesto al Giornale. Si bien somos críticos de una estrategia de lucha que, reduciéndose al simple enfrentamiento callejero con la policía, pierde la necesaria tensión hacia la comunicación directa más amplia, consideramos inaceptables las falsedades hechas circular en estos días. Ciertamente, como se ha comprobado por distintas partes, provocadores y policías han tenido las manos libres en Génova, siendo los responsables de ataques y destrucciones indiscriminadas. Sin embargo esas responsabilidades no pueden atribuírselas al Bloque Negro, que, por su misma declaración, se limitó a golpear bancos y otros símbolos del poder. Nuestra profunda alteridad respecto a su estrategia no puede eximirnos del respeto a la verdad. Una verdad que en estos días fue muchas veces dada vuelta en la tentativa de buscar un chivo expiatorio de la violencia policial; ésta sí, feroz e inmoral. La destrucción de las cosas no puede ser comparada a la violencia de quien bombardea poblaciones inermes, de quien decreta la muerte por hambre, por enfermedades, por tortura. De quien corta la vida de un joven manifestante a tiros de pistola.

Los anarquistas y las anarquistas de la Federación Anarquista Italiana adherentes a la coordinación de grupos reunidos bajo la consigna “Anarquistas contra el G8” han querido desvincular su presencia en las calles de la espectacularización impuesta por los medios de comunicación, apuntando a la relación directa con la población genovesa y con tantos que son víctimas de la política neoliberal en nuestro “bel paese”.

Nuestra presencia, desde la manifestación nacional realizada en Génova el 9 de junio, ha estado caracterizada constantemente por esta opción de fondo.

Por eso hemos convocado, sostenido y contribuido a organizar el paro general contra el G8 y la manifestación de más de quince mil trabajadores a Sampierdarena el 20 de julio.

Hemos estado en la calle también el 19 de julio al lado de los emigrantes y el 21 cuando una parte de la manifestación integrada por más de 2000 anarquistas fue reprimida imprevistamente sobre la rambla.

Somos sostenedores de la necesidad de un cambio radical, un cambio que no puede reducirse, como pretenden tantos puntos de vista del Foro Social de Génova a una humanización del capitalismo o a la democratización del G8. La vida y la libertad de 6 mil millones de personas no son negociables con los señores de la tierra sino que deben ser depositados en las manos de cada uno, hombre, mujer o niño que los quiera. “Patrones de nada, siervos de ninguno, hacia el abordaje del futuro”: ésas eran las palabras escritas sobre el cartel que abría la manifestación anarquista contra el G8, un cartel destruído por las cargas de la policía, pero cuyos contenidos quedan firmes en la lucha de cada día, la que en cada lugar, constantemente, nos ve al lado de los explotados y oprimidos.

Comisión de Correspondencia de la FAI (25.07.01)

Traducido libremente por Alter

Documento #1: Los anarquistas: el blanco de la represión.

Documento #2: Europol, cumbre Madrid

Documento #4: Anarchici

Documento #5: Algunas reflexiones sobre las jornadas de Génova

Documento #6: Las opiniones de "El trío Lescano"

Documento #7: Anarchist/Black Bloc motivation explained

Documento #8: La criminalización del Black Block: punto para el Estado


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